Escribo estas líneas mientas sigo atentamente cada punto del marcador online, ya que el streaming  va con varios minutos de retraso.

Fundación Cajasol  Juvasa Voley se adelanta en casa con un 2-0 que predice lo peor, sin embargo los tantos están igualados. Todavía hay esperanza.  En Castellón, Textil Santanderina La Gallofa se impone 0-2 ante el local C.V. Mediterráneo de Castellón. En Melilla, Electrocash CCPH empata 1-1, un soplo de aire en esta tarde de infarto para Voley Playa Madrid.

Si cambio de pestaña y veo el marcador de la SFV mi cabeza se nubla más. Avarca de Menorca se impone en casa 2-1 ante VP Madrid y Extremadura Arroyo hace lo mismo ante Feel Volley Alcobendas.

[Unos minutos más tarde]

Se acabó el partido en Los Montecillos, un 25-17 en el tercer set sentencia el descenso a Superliga Masculina 2 de VP Madrid.

Los problemas con el streaming en la SFV se solucionan, me conecto con la esperanza de ver una remontada de las “damas de negro” mientas voy asimilando lo que supone el resultado del equipo masculino.  No hubo victoria pero sí la salvación, VP Madrid jugará una temporada más en SFV, lo nunca visto hasta ahora en la capital española.

[Tomo aire]

Termina la temporada con sabor agridulce: la permanencia de las chicas en SFV es motivo de alegría, de mucha alegría, pero es inevitable no entristecerse por el descenso de los chicos tras tres temporadas en la máxima categoría.

Conozco Voley Playa Madrid desde que ascendió a la SVM, convirtiéndose en la hormiga de esa categoría, en la cual tendría que enfrentarse a gigantes como C.V. Teruel o Unicaja Almería. Como buena hormiga, todo el club fue trabajando día a día, esforzándose, en abrirse camino  e ir salvando las adversidades para lograr su objetivo: la permanencia.  Lo consiguió, y no sólo un año, también al siguiente, y así la ciudad de Madrid pudo, tras más de 10 años, volver a disfrutar del mejor voleibol nacional.

Pero no solo se alcanzaban objetivos en la SVM, las chicas de VP Madrid consiguieron ascender de categoría, convirtiéndose en el primer equipo que jugaba en SFV en la capital española, además de disputar una Copa Princesa y una Copa de la Reina.

Sin duda, lo logrado  por este club en estos años en los que, en menor medida, he podido formar parte de él, es mucho.

Tener equipos en la alta competición supone un esfuerzo administrativo y económico; un aliento para la base, a la cual le permite ver cómo trabajando duro se puede llegar a competir entre los grandes; y una responsabilidad para las y los jugadores de Superliga, que sirven de guía para los jóvenes que quieran seguir sus pasos.

El mérito de todo ello es de todos, desde los voluntarios que ayudan a que todo salga bien en cada partido, la afición, fiel cada jornada llenando las gradas de Entrevías, padres que apoyan a sus hijos en la práctica de este deporte, entrenadores  que invierten tiempo para que el proyecto salga adelante y, por supuesto, a las y los jugadores que trabajan y se esfuerzan cada día por ir mejorando resultados, sin olvidar tampoco a la junta directiva.

En este tiempo he descubierto cuál es el gran tesoro de este club: su capital humano, lo que lo convierte en una gran familia en la que, como en todas, no siempre todos están de acuerdo con unas u otras decisiones, pero al final entre todos se logra salir adelante.  Voley Playa Madrid puede que se haya equivocado en algunas cosas (cada persona tiene un punto de vista propio), y se equivocará en muchas más, es lo que tiene ser humanos, que a veces se falla, pero una cosa está clara: ha ido superándose, creciendo poco a poco a desde abajo, y desde 2013 ha logrado entrar en la historia española del voleibol, tanto en categoría femenina como masculina.

Por mi parte, quiero dar las GRACIAS por haber podido vivir de cerca parte de esa historia… y lo que queda.

Ahora toca asimilar las derrotas y las victorias, remendar los errores y reforzar los aciertos, sonreír por todo lo vivido, y seguir haciéndolo con todo lo que está por venir.

 

Pilar B.